Inquietud por adquirir una enfermedad grave; preocupación exagerada por mantener objetos en perfecto orden; imágenes de muerte u otros acontecimientos horribles; pensamientos religiosos o sexuales inaceptables; temor a que puedan suceder cosas terribles; preocuparse por actuar en un impulso no deseado o sin sentido; impulso por realizar una y otra vez ciertos actos (limpieza o aseo excesivos o ritualizados; control de tomacorrientes, canillas, horno, cerraduras; coleccionar objetos inútiles, inspeccionar la basura antes de tirarla); repetir acciones rutinarias (entrar/salir del auto, atravesar una puerta, volver a encender un cigarrillo) cierto número de veces o hasta que siente que está bien; necesidad de tocar objetos o personas; lectura o escritura repetidas innecesariamente; reabrir sobres antes de enviarlos; examinar su cuerpo para detectar signos de enfermedad; evitar determinados colores, números o nombres asociados con eventos temidos o pensamientos desagradables; necesidad de “confesar” o preguntar repetidamente para tranquilizarse de que dijo o hizo algo correctamente.

Estos son algunas de las conductas que indicarían que se está frente a un caso de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). “El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales-Quinta Edición Revisada (DSM-5), define las obsesiones como pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos. Los niños pueden no reconocer los pensamientos como intrusos e inapropiados, aceptándolos en muchas ocasiones como propios y normales. Estos pensamientos no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real, y generalmente el individuo intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos”. Así lo explica el doctor Ricardo Pérez Rivera, médico psiquiatra con títulos de posgrado a nivel local e internacional, docente universitario de grado y posgrado y miembro de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad (AATA), entre otras especializaciones y cargos en el país y en el exterior. “La evitación —agrega— es otro síntoma característico de los jóvenes con TOC; les es más sencillo evitar situaciones u objetos gatilladores de sus obsesiones, que enfrentarlas al costo de aumento de la ansiedad y de tener que entrar en rituales neutralizadores”.

La Organización Mundial de la Salud coloca al TOC como una de las principales causas de discapacidad; lo padece casi el 3% de la población mundial. La prevalencia del TOC a lo largo de la vida es del 2,3% y la anual es del 1,2%, indicando una persistencia a lo largo del tiempo. Su prevalencia es del 1% en niños y hasta el 4% en adolescentes. El trastorno afecta a todo grupo poblacional, independientemente del sexo, cultura o clase socioeconómica, y principalmente a los jóvenes. El comienzo en la niñez es reportado en un tercio a la mitad de los casos que se atienden siendo adultos: dos tercios de los cuadros de TOC emergen antes de los 22 años de edad. Es poco frecuente la aparición de casos nuevos o comienzo de la sintomatología luego de los 30 años. El TOC es un cuadro crónico que con el tiempo se va complejizando. De no ser tratado, cada vez va tomando mayores áreas de la vida de la persona hasta confinarla a su hogar, imposibilitándola de continuar sus estudios, trabajar o mantener una vida social aceptable. Ejemplos de esta severidad se ven en películas como El aviador, con Leonardo Di Caprio, sobre la vida de Howard Hughes.

El trastorno en los niños se da mayormente entre los 6 y los 11 años. Quienes padecen la enfermedad antes de los 7 años tienden a ser varones con familiares de primer grado con TOC, lo que indicaría cierta vulnerabilidad genética en los casos de comienzo temprano. En las niñas el comienzo de la sintomatología se ve durante la adolescencia y tiene un pico en la edad reproductiva, en particular durante los embarazos. “El TOC —añade Pérez Rivera, coautor junto con la doctora Tania Borda del libro Trastorno Obsesivo Compulsivo (Editorial Akadia)— se presenta con una variedad de temas y manifestaciones. Aunque cada síntoma del niño es único, hay una serie de categorías en las cuales la mayoría de los síntomas caen. El patrón común es lo intrusivo de las ideas, la urgencia por entrar en rituales repetitivos y la duda interminable. La mayoría de los niños tiene más de una obsesión, acompañada por varios rituales, es excepcional encontrar un único tema o compulsión, hay que tomarse el tiempo adecuado para terminar de identificar la totalidad del cuadro. Muchos de los cuadros ‘obsesivos puros’ en realidad se tratan de manifestaciones de un componente de pensamiento obsesivo acompañado por rituales mentales (manifestación mental de compulsiones como contar, rezar, pensar en números o situaciones positivas, etc.). Los rituales mentales son difíciles de identificar, confundiéndoselos con pensamientos obsesivos las más de las veces”.

Según explica el especialista, “no existe prevención para no sufrirlo ya que se trata de un trastorno con fuerte carga heredofamiliar, o sea que viene con uno cuando nacemos. Se va a expresar antes o después en función de las características del TOC, las patologías de los padres y los estresores severos experimentados. Sí se puede hacer mucho para que no llegue a condicionar a la persona y por lo tanto evitar tomar medicación por un tiempo muy prolongado: estar atentos a los primeros síntomas, conductas repetitivas o evitativas, pensamientos intrusivos y realizar la consulta con un psicólogo especialista en TOC lo antes posible”.

Agrega Pérez Rivera que el diagnóstico se realiza a través de una evaluación clínica con un especialista en salud mental, psiquiatra o psicólogo, preferentemente especialista en este trastorno. Un diagnóstico y tratamiento exitoso requiere de una adecuada y sistematizada valoración de la sintomatología, el trastorno y el impacto en la vida de la persona afectada. Y opina que ·el tratamiento principal es la Terapia Cognitivo Conductual con la aplicación de la herramienta terapéutica de Exposición y Prevención de la Respuesta, aplicada por un psicólogo especializado. Además, en la mayoría de los casos necesita ser medicado por un psiquiatra con fármacos inhibidores de la recaptación de serotonina (Sertralina, Paroxetina, Fluvoxamina, Fluoxetina o Escitalopram)”.

No toda obsesión o compulsión es TOC

¿Cualquier conducta obsesiva implica la existencia de TOC? “Pensamientos obsesivos, impulsos, hábitos compulsivos o rituales encontramos diariamente tanto en nuestra vida adulta como en la niñez. A todos alguna vez nos entró la duda de si habremos dejado la luz prendida del auto en el estacionamiento o si cerramos adecuadamente la puerta, y en muchas ocasiones hemos vuelto a chequear. Tenemos rutinas diarias al despertarnos y al acostarnos, realizamos el mismo camino para ir al trabajo, evitamos pasar debajo de las escaleras para evitar ‘la mala suerte’. Pero solo en las ocasiones en las cuales estas conductas adquieren un mayor ímpetu, transformándose en acciones rígidas e inmodificables, es cuando uno debe considerar la posibilidad de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)”.

También señala que el estrés puede tener que ver con la aparición del trastorno. En algunos niños el comienzo de la enfermedad está asociada a un estresor identificable: transiciones, muerte de un familiar, mudanza, comienzo del colegio o universidad, etc. En muy pocos casos el trastorno comienza abruptamente, por lo general relacionado con una infección “por estreptococo β-hemolítico”. Y dice que si bien el estrés es parte de la vida y todos compartimos diferentes niveles de estrés, el TOC no es una consecuencia del mismo, aunque una situación estresante severa puede dispararlo en una persona que ya lo tenía; en niveles mínimos, pero está en su cerebro.

Sobre si es o no un fenómeno de la época, indica que las primeras descripciones datan de principios de 1800. Más aun, cuenta que la sintomatología obsesiva-compulsiva (SOC) está descripta desde la Edad Media. Pero reconoce que “lo que sí es un fenómeno de la época es la visibilidad del TOC, pasó a ser popular a costa de banalizar la severidad del mismo. Tenemos comedias de teatro como TOC TOC; películas como Mejor, imposible, con Jack Nicholson; series como Monk, el detective con TOC; aparecen personajes con TOC en series de dibujos animados como Dexter y algún personaje de la famosa Nemo. Hay páginas de Facebook donde la gente expone ‘su TOC’, aparecieron libros de divulgación y textos completos integrativos. Esto es muy bueno porque se da visibilidad al TOC, al que a principios de los 90 se lo consideraba ‘la epidemia oculta’”.

¿Hay un nivel “tolerable” de conductas obsesivas? ¿Todos tenemos alguna obsesión sin llegar a ser TOC? “Muchas personas —concluye Pérez Rivera— padecen pensamientos de características obsesivas a lo largo de su vida, se estima que más de un cuarto de la población mundial experimentó una obsesión o compulsión. Un ejemplo de lo mencionado son las melodías o estrofas de algún tema musical que aparecen de manera involuntaria y se mantienen como un disco rayado, repitiéndose una y otra vez en contra de la voluntad de la persona, durando segundos o prolongándose en el tiempo y generando una sensación de incomodidad o malestar por no poder detenerlo inmediatamente; este tipo de pensamiento de características obsesivas lo experimenta el 98% de la población occidental”.

Test de autodetección del Trastorno Obsesivo Compulsivo

¿Se siente atrapado en un ciclo de pensamientos indeseables y negativos? ¿Siente que tiene que hacer las mismas cosas una y otra vez sin alguna razón? Marque a continuación los síntomas que usted tiene:

• En mi mente entran una y otra vez pensamientos o imágenes que me hacen daño.

• Siento que no puedo detener estos pensamientos o imágenes, aunque sí lo deseo.

• Se me hace casi imposible dejar de hacer cosas una y otra vez, como por ejemplo, contar cosas, verificar lo mismo, lavarme las manos, reacomodar objetos, repetir la misma acción hasta que se sienta «bien hecha» o coleccionar objetos inútiles

• Me preocupo mucho sobre cosas terribles que pudieran pasar si no tengo cuidado.

• Siento impulsos, que no deseo, de hacerle daño físico a alguien, aun cuando sé que nunca lo haría.

Si usted marcó más de uno de estos síntomas, puede ser que padezca de Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Fuente: www.revistacabal.coop

Fuente: Bio-Behavioral Institute Buenos Aires, adaptado del National Institute of Mental Health (http://www.biobehavioral.com.ar/autoevaluacion.php, donde también se puede realizar la Prueba de Selección para TOC)


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Artículos de interés y actividades por la salud emocional