Este se caracteriza por la reexperimentación de acontecimientos altamente traumáticos con síntomas fisiológicos.

Informar para la Salud - 07-05-16 (2)

A lo largo de nuestra vida los seres humanos podemos vernos expuestos a algún suceso traumático extremo. Estos incluyen desastres naturales, accidentes viales, enfermedades potencialmente mortales y procedimientos médicos dolorosos asociados, abuso físico o sexual, un secuestro, presenciar violencia doméstica o en la comunidad, o la repentina muerte de una persona muy significativa. Un  alto porcentaje, más del 60% de la población se repondrá de esta situación gracias a la resiliencia, que es la capacidad que tienen las personas para superar situaciones traumáticas. Pero existe un número importante, cercano al 40% que desarrollará alguna forma de un problema de salud mental que puede afectar significativamente su funcionamiento emocional, académico y social. La mayoría de estos problemas se clasifican como trastornos de ansiedad, siendo uno de los más comunes el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).

Los síntomas que pueden reaparecer después de eventos traumáticos, están relacionados con lo que llamamos la respuesta aguda a la amenaza, esta respuesta es fisiológica, es decir una respuesta normal del organismo frente a una situación de estrés. Cuando ocurre una persistencia desadaptativa de esta respuesta, estamos frente a la patología.

La sintomatología característica de TEPT se manifiesta con: Escenas retrospectivas o la sensación de que un acontecimiento aterrador sucede nuevamente; Pensamientos aterradores que no puede controlar; Alejamiento de lugares y cosas que le recuerdan lo que sucedió;      Sensación de preocupación, culpa, o tristeza; Sensación de soledad; Problemas para dormir; Pesadillas; Sensación de estar al límite;            Arrebatos de furia; Pensamientos de hacerse daño o hacer daño a otros.

Nuestro cerebro está diseñado para percibir, procesar, almacenar y actuar sobre la información del medio externo e interno para mantenernos con vida. Con este fin, cientos de sistemas neuronales trabajan en un proceso continuo y dinámico de modulación de la actividad para controlar la fisiología del cuerpo. Cuando una condición interna o externa de estrés persiste, esto produce una tensión en el sistema.

Es importante entender que el estrés durante el desarrollo no es necesariamente algo malo. De hecho, el desarrollo de sistemas neuronales de respuesta depende de la exposición a niveles moderados y controlables de estrés, por lo tanto esto es esencial para el desarrollo saludable. Los niños a los que se les da la oportunidad de las exposiciones moderadas y controladas al estrés durante la infancia – con un cuidador constante, disponible y seguro para servir como contención pueden llegar a ser “vacunados” contra futuros factores de estrés más severos. Los niveles de excitación y el estrés asociado con la novedad y la conducta exploratoria segura, ayudan a construir un niño con habilidades de afrontamiento.

Cuando existen situaciones de tensión grave, imprevisible, prolongada o crónica, los mecanismos de compensación pueden llegar a ser sobre-activados, o fatigados e incapaces de restaurar el estado anterior de equilibrio u homeostasis. En un sentido muy real, el trauma lleva al organismo «fuera de balance», y crea un conjunto persistente de respuestas compensatorias que crean un nuevo, pero menos funcionalmente flexible estado de equilibrio. Esta nueva homeostasis inducida por trauma consume más energía y es una condición más desadaptada que el estado anterior.

La  naturaleza extrema de la amenaza externa es a menudo acompañada de una activación interna extrema y persistente de los sistemas neurofisiológicos que median en el estrés. Estos sistemas realizan un «aprendizaje» y tienen la capacidad de generalizar la respuesta a otras experiencias de similares características.

En algunos casos, los sistemas de respuesta al estrés no vuelven a la homeostasis del pre-evento. En estos casos, los signos y los síntomas se vuelven tan severos, persistentes y perjudiciales que alcanzan el nivel de un trastorno clínico, el TEPT.

Es normal tener miedo cuando se encuentra en peligro. Es normal sentirse alterado cuando algo malo le sucede a usted o a alguien que usted conoce. Sin embargo, si continúa teniendo miedo o sintiéndose alterado durante semanas o meses más tarde, es hora de que hable con su médico. Es posible que padezca Trastorno de Estrés Postraumático. Es importante tener en cuenta que los síntomas de TEPT pueden comenzar inmediatamente después de una experiencia aterradora y luego continuar, otras personas pueden desarrollar síntomas nuevos o más graves meses o incluso años después.

Dra. Paola Desiervi Quiroz.

Medica Psiquiatra M.P. 30937

Miembro de Fundación Clínica de la Familia


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