En díalogo con R4Noticias, una de las especialista de la institución,Lucia Brañeiro. Compartío una charla dónde se abordó la problemática de la pubertad precoz, y resaltó la importancia de un acompañamiento temprano.

La pubertad precoz ocurre cuando los cambios físicos y emocionales que llevan a la maduración sexual aparecen antes de lo esperado. Entre los signos a los que es importante prestar atención se encuentran “la aparición de vello púbico o axilar, desarrollo de mamas antes de los 8 años, cambios en la voz, sentimientos muy acelerados, acné precoz o cambios de humor muy marcados”, describe la licenciada en Psicología Lucía Brañeiro, especialista en niños y adolescentes e integrante de la Fundación Clínica de la Familia.

Estos cambios a veces se confunden con actitudes propias de la adolescencia, pero Brañeiro advierte: “no está de más indagar si estamos acercándonos a eso en tanto cambios físicos o si hay otras cuestiones psicológicas que están haciendo estos comportamientos”.

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Respecto a los factores que favorecen la aparición de la pubertad precoz, la especialista señala que la pandemia tuvo influencia, ya que “el cambio significativo en las rutinas, lo que afectó a los niños habiendo más sedentarismo, más exposición a las pantallas, más alteraciones del sueño (…) y más exposición al estrés” . Aun así, destaca que “al estar más presentes en los hogares hubo mucho más diagnóstico temprano y reconocimiento de lo que se estaba pasando”.

La psicóloga remarca que los casos se presentan con mayor frecuencia en niñas que en niños, y que las consecuencias pueden afectar tanto la salud emocional como la social: “baja autoestima, sentirse diferente a sus pares, recibir comentarios fuera de lugar e incluso una mayor vulnerabilidad”.

Por eso, el rol de la familia y la consulta profesional son fundamentales. “La pubertad precoz no solo es un tema físico, sino que impacta en la vivencia de la infancia. Por eso detectar a tiempo, acompañar y hablar abiertamente del tema con los niños es fundamental, para brindarles en este proceso: Seguridad y apoyo. Incluyendo la ayuda profesional de un psicólogo», explica Brañeiro.

Además, recomienda fomentar hábitos saludables en la vida cotidiana: “generar buenas rutinas, hábitos de sueño y actividad física dentro de un margen saludable”.

Desde la Fundación Clínica de la Familia acompañamos a las familias en cada etapa del desarrollo infantil, promoviendo la detección temprana, la prevención y la contención emocional como pilares fundamentales para el bienestar de niños y niñas.


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